SEXO EN EL AGUA

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Con la llegada del verano y el calor puede apetecernos cumplir una de las fantasías sexuales más deseadas de esta época… ¡sexo en el agua! Ya sea en la playa, piscina o un jacuzzi. Es una buena opción para no pasar tanto calor y salir de la rutina sexual. Sin embargo, hay ciertos aspectos que tendremos que tener en cuenta si queremos disfrutarlo al máximo.

– Dentro del agua, a pesar de estar en un medio líquido, la lubricación natural que se produce en la excitación se diluye y desaparece, lo que produce una mayor fricción que puede molestar o doler dificultando la penetración. Es recomendable utilizar un lubricante de base de silicona antes de entrar al agua, estos lubricantes son resistentes al agua y duraderos, lo que permitirá disfrutar más de la experiencia.

– Un aspecto a favor es que podremos realizar algunas posturas que nos serían más difíciles o imposibles de practicar fuera del agua, debido a que pesamos menos y esto facilita probar nuevas experiencias y sensaciones.

– El riesgo de embarazo y de Infecciones de Transmisión Sexual es el mismo en el agua, por lo que el preservativo debe usarse si se quiere evitar y no se usa otro método.  El condón debe ponerse siempre antes de entrar al agua con el pene en erección y una vez dentro ir revisándolo porque es más fácil que con los movimientos y el agua se mueva y llegue a salirse o quedarse dentro. El agua del mar no tiene efectos adversos en el látex, sin embargo sí hay riesgo de ruptura en el agua de la piscina por el contacto con productos químicos como el cloro. 

– Las relaciones sexuales no son solo penetración, podemos realizar muchas otras prácticas en el agua como sexo oral, masturbación, besos, tocarse, etc. para ir subiendo la temperatura y dejar la penetración para fuera del agua donde puede resultarnos más cómoda.

MITOS DEL AMOR ROMÁNTICO

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¿Qué es lo primero que se nos viene a la cabeza cuando pensamos en el amor?

Cuando empezamos a tener nuestras primeras relaciones de pareja estamos influenciados por la noción del “amor romántico” dominante en nuestra sociedad. Esta visión idealizada del amor, excesivamente romántica y que aprendemos desde la infancia a través de películas, series, canciones, libros, etc.  legitiman la idea de posesión del otro e incluso la creencia de que en el amor hay que sufrir y aguantar cualquier cosa con tal de que la persona amada se mantenga a nuestro lado. Una idea de amor basada en la felicidad solo cuando se tiene pareja y en la estabilidad eterna aún cuando las cosas no van bien.

El amor es como un mito que todo lo justifica y todo lo puede. Estos mitos del amor romántico se basan en la ideología de género, donde el hombre debe proteger a la mujer, otorgando el papel de dominante a ellos y de sumisas a ellas. Si para mantener una relación de pareja tenemos que sufrir o pagar un alto coste, no estamos en una relación sana. Amar no implica sufrir. Además de pareja, somos personas individuales con nuestra metas, proyectos, aficiones, opiniones, etc. que elegimos compartir en un momento determinado con otra persona para construir una vida en común.

Algunos de los mitos románticos son:

Sin ti no soy nada: en las relaciones afectivas saludables cada uno/a tiene también su propia vida y espacio. Elegimos compartir experiencias con una persona que nos aporta y suma también sus propias experiencias, lo cual enriquece a la pareja. No somos la extensión de nadie, elegimos a alguien para compartir un proyecto de vida en común sin por ello perder la individualidad.

El amor todo lo puede: como si fuese la solución a todos los problemas que puedan surgir en la pareja. Creencias como “el amor siempre gana, hay que aguantar y perdonar por amor”, nos hacen quedarnos en relaciones en las que no somos compatibles con la otra persona o lleguemos incluso a tolerar actitudes de maltrato. Creemos que por ese poder del amor, la otra persona cambiará y nos tratará como nos merecemos, sin embargo hay veces que debemos tomar la decisión de alejarnos.

El amor verdadero implica sufrimiento: falsas creencias como “quien bien te quiere te hará llorar” nos llevan a normalizar el sufrimiento en las relaciones. El amor debe sumar, aportarnos cosas nuevas, no anularnos como personas o limitar nuestra vida social. El amor se basa en la igualdad, en el respeto mutuo y nunca en el abuso. En las relaciones se discute y aparecen muchas emociones que debemos aprender a gestionar, no por ello debemos aguantar lo que sea o atacar a la otra persona. Discutir forma parte de la relación y aprender a hacerlo de forma constructiva hace mejorar y crecer la relación.

No se puede ser feliz sin pareja: Tener pareja es una posibilidad más. El amor no puede ser lo único que de sentido a nuestra vida, es una parte más de la vida y no podemos obsesionarnos con la idea de que hasta que no encontremos a alguien no seremos realmente felices. Tener pareja es una elección personal y se puede ser igualmente feliz sin tenerla.

Es mío/es mía: El amor tiene que ver con la libertad y la independencia, el amor no es posesión y por tanto no poseemos a las personas que amamos. Se suele confundir control con amor, cuando no tiene nada que ver. En el amor no hay un dominio de uno/a sobre otro/a, aunque nos apetezca mucho estar con esa persona, también nos apetece hacer muchas otras actividades y estar con otra gente como personas individuales que somos.

Solo hay una media naranja para cada persona: No existe ninguna media naranja (somos 7.500 millones de personas en el mundo) para cada uno/a. Conocemos a  personas con las que decidimos tener una relación en un momento determinado porque nos sentimos atraídas, compartimos gustos y valores, etc. Sin embargo, a lo largo de nuestra vida podemos sentirnos atraídas por muchas otras personas con las que podríamos iniciar una relación. Por otro lado, la idea de que somos medias naranjas, nos hace creer que estamos incompletos y necesitamos encontrar a otra media naranja que nos complete.  Ya somos “naranjas enteras”, personas completas que decidimos compartir nuestra vida con alguien que elegimos según las características que busquemos.

Los celos demuestran amor: Tener celos no es una muestra de amor ni de querer mucho a otra persona. Los celos se relacionan con la falta de autoestima, inseguridades, miedos y dependencia. Cuando estamos con alguien es porque elegimos libremente estar con esa persona, siendo la confianza un pilar fundamental en una relación sana.

El amor verdadero es eterno: cambiemos el “juntos para siempre” por el “juntos hasta que nos queramos”. El amor no tiene por qué durar toda la vida, siendo muy frecuente que las parejas rompan. Elegimos libremente compartir un proyecto de vida con alguien porque nos queremos, pero en algún momento algún miembro de la relación pueden tomar la decisión de no querer continuar y debemos respetarlo.

Por tanto, el amor no tiene nada que ver con estos mitos del amor romántico, EL AMOR ES IGUALDAD, LIBERTAD, RESPETO, COMPRENSIÓN, COMUNICACIÓN, COMPROMISO, NEGOCIACIÓN, ETC.

FANTASÍAS Y DESEOS ¿QUÉ DIFERENCIA HAY?

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El órgano sexual más potente es nuestro cerebro, la mente es la encargada de las fantasías y deseos. Mantener nuestra mente en “clave erótica” nos permitirá enriquecer nuestra vida sexual a solas y en pareja.

Suelen confundirse las fantasías con los deseos. Las fantasías son pensamientos placenteros que pueden excitarnos. Los deseos también son pensamientos placenteros, pero a diferencia de las fantasías sí queremos realizarlos.

Las fantasías la mayoría de las veces no deseamos llevarlas a cabo e incluso se alejan mucho de lo que nos gustaría en nuestra vida real. Por eso mismo son solo fantasías. No tienen límites en la imaginación y nos permiten salirnos de lo prohibido y los tabúes de la práctica erótica. Fantasear es un gran afrodisiaco que podemos emplear en nuestra vida erótica para excitarnos a solas o en una relación real con otra persona. Además, es una gran herramienta para emplear cuando tenemos un bajo deseo sexual, ya que aumenta nuestra libido y por tanto nuestra excitación.

Hay muchas formas de fantasear y fomentar las fantasías:

– Imaginarnos teniendo sexo con alguien: puede ser una persona conocida o no, un amigo, un compañero de trabajo, alguien que acabamos de conocer. Imaginar que haces un trío o que tienes relaciones con alguien de tu mismo sexo (esto no significa que seas homosexual).

– Fantasear con juego de roles: policía, profesora, prostituta, relaciones de dominancia y sumisión, médico, enfermera, etc.

– Recordar una experiencia sexual que ya hayamos vivido y nos haya excitado mucho.

– Fantasías sexuales con todo tipo de prácticas como sexo anal, sexo oral, bondage, etc.

– Fantasear con nuestra pareja teniendo sexo de muy diversas formas y en cualquier sitio que imaginemos.

– Imaginarnos teniendo sexo con gente famosa.

– Recordar algún relato erótico, escena sexual, vídeo porno.

– Etc.

Leer relatos eróticos, ver películas o cualquier otro tipo de material erótico, escribir un diario sobre los pensamientos eróticos que tenemos durante el día, fantasear con lo que nos gusta y excita, etc. ayuda a mantener nuestra mente en “clave erótica”.

Algunas personas tienen la falsa creencia de que si fantaseas es porque estás insatisfecho, no te gusta tu pareja o que estas fantasías no son correctas porque estás “traicionando” a tu pareja, lo que les crea sentimientos de culpa. Fantasear no es malo ni debería producirnos prejuicios o sentimientos de culpa y vergüenza.

Hay quien las emplea para masturbarse y quien también mientras mantiene relaciones sexuales. Fantasear mientras nos acarician, nos besan o mantenemos relaciones sexuales con penetración puede ser un plus de placer, excitación y satisfacción. Potencia y enriquece nuestra vida sexual y nada tiene que ver con “traicionar” a nuestra pareja. Las fantasías son de cada uno y una que las tiene y no tienen porque ser compartidas si no queremos, ni quiere decir que queramos llevarlas a la realidad.

LAS PERSONAS Y PAREJAS QUE TIENEN FANTASÍAS SEXUALES SUELEN TENER UNA VIDA SEXUAL MÁS RICA Y SATISFACTORIA.

Los amantes vienen y van, pero tú puedes mantener un constante idilio contigo misma. Betty Dodson.

¿EYACULACIÓN PRECOZ?

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La eyaculación precoz es en la actualidad el problema sexual más frecuente junto a los de erección en hombres. Digo que es un problema actual porque hace años el correrse rápido no era un problema, ya que el placer de la mujer no importaba. Pero en el actual contexto machista, aunque  el placer de la mujer sí importe, es el hombre el que se siente responsable de proporcionarlo. Esa falsa creencia de que el hombre con su pene tiene que llevar al orgasmo a la mujer es la causa de las principales disfunciones sexuales en el hombre. De esta manera él está más pendiente del tiempo en eyacular para que ella  llegue al orgasmo, sin embargo en el coito heterosexual un mayor tiempo de penetración no garantiza el orgasmo femenino si no hay estimulación del clítoris.

¿Pero qué es la eyaculación precoz? 

Desde la sexología decimos mal llamada eyaculación precoz porque el nombre adecuado sería “Insatisfacción con el tiempo de eyaculación”. Tiene que haber una insatisfacción en la persona con ese tiempo que considera corto. Por tanto, estamos hablando de un malestar y de una falta de control voluntaria de la eyaculación.

Aunque la mayoría de las veces las causas son psicológicas, siempre tenemos que descartar que el origen sea orgánico. Las principales causas psicológicas que originan o mantienen el problema, generando malestar y frustración en el hombre y en muchas ocasiones en su pareja son:

– Ansiedad y preocupación por estar pendiente de la eyaculación y no permitirse disfrutar del encuentro, el propio placer y las sensaciones (rol del espectador).

– Tomarse la relación sexual como “un trabajo” en el que hay que cumplir.

– Miedo a que vuelva a pasar y a no rendir.

– Temor a lo que pensará la pareja.

– Fases de estrés prolongadas.

– Información sexual inadecuada.

– Etc.

Estar pendiente solo de la pareja hace salirse de uno mismo, dificultando la excitación y el orgasmo, lo que genera una ansiedad de ejecución en el encuentro erótico. 

La falta de una educación afectivo sexual adecuada nos lleva a creencias como que el hombre es el responsable de proporcionar el placer a la mujer y además tiene que hacerlo mediante su pene. Como siempre digo, cada persona es responsable de su propio placer y la anatomía de la mujer hace difícil que llegue al orgasmo sólo con la penetración, siendo necesario que haya estimulación del clítoris para alcanzar el orgasmo.

¿Qué podemos hacer para mejorar la “eyaculación precoz”?

Ejercicios de Kegel: estos ejercicios mejoran la musculatura puboccocígea , que son los músculos que rodean la base del pene (suelo pélvico).

Educación sexual: trabajar creencias como que a cuanto mayor sea el tamaño, la dureza del pene y el tiempo de penetración, mayor será el placer de la mujer. Las parejas con estos pensamientos hacen todo lo que se supone que tienen que hacer y sin embargo no logran los resultados que esperan, generando problemas de autoestima y frustraciones.

Terapia sexuala parte de enseñar técnicas para mejorar el control eyaculatorio, los sexólogos realizamos una evaluación para ver tu caso de manera individual, trabajamos proporcionando información sexual, modificando creencias erróneas sobre las relaciones coitales y el placer femenino, empleo de herramientas para enriquecer la vida erótica y en pareja, técnicas de relajación, etc.

Si crees que estás teniendo problemas para controlar la eyaculación y está generando un malestar en ti o tu pareja, ahora sabes que puedes buscar ayuda en un terapeuta sexual y evaluando tu caso podremos ayudarte de la mejor manera posible.

EYACULACIÓN FEMENINA Y SQUIRTING

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Desde hace un tiempo y en especial desde el mundo de la pornografía, nos están bombardeando con “la moda” de la eyaculación femenina y el squirting. Si nuestra educación sexual se basa únicamente en el porno, vamos a creer que todas las mujeres son capaces de eyacular enormes cantidades a chorros, empapando sábanas o a quien se encuentre delante en ese momento…

Todo lo relacionado con la sexualidad de la mujer que no sea su reproducción ha sido muy poco estudiado en nuestra historia. Esto ocurre con la eyaculación femenina, que hasta hace poco no se había investigando sobre ella, pero los últimos estudios permiten responder algunas preguntas.

¿Todas las mujeres eyaculan?

NO, no todas las mujeres eyaculan y entre las que lo hacen existe una gran variabilidad. La eyaculación femenina se produce debido a las glándulas de Skene que se encuentran en la parte anterior de la vagina a unos 2-5 cm de la entrada de la misma (lo cual se asocia al punto G). Es considerada la próstata femenina y para que se produzca la eyaculación es necesario tener un conducto y unos orificios que se sitúan a ambos lados del meato urinario. Se trata de los orificios de Skene, que pueden variar de tamaño y en algunas mujeres ni existir, por lo que en estos casos las mujeres expulsan el líquido dentro de la uretra (eyaculación retrógrada) que pasa a la vejiga y se expulsa al orinar.

Cuando la mujer está muy excitada estas glándulas se llenan de un líquido que puede ser expulsado en el orgasmo pero también en cualquier momento en el que exista una alta excitación. En la mayoría de mujeres esta cantidad de líquido que expulsan es muy pequeña y pasa desapercibida. En otros casos en los que por motivos congénitos las glándulas y los orificios están más desarrollados, la cantidad de líquido puede llegar a ser mayor.

La localización de estas glándulas cerca de la vejiga hacen que cuando se llenan, algunas mujeres frenen la eyaculación porque sienten la sensación de orinarse, lo cual a muchas les hace sentir vergüenza cuando eyaculan al pensar que es orina, sin embargo no se trata de orina ni del líquido lubricante que secreta la vagina al comienzo de la excitación, sino de un líquido que no huele ni mancha y que contiene antígeno prostático específico (PSA) al igual que las glándulas prostáticas masculinas.

¿Todas las mujeres pueden eyacular a chorros (squirting)?

La gran mayoría NO ya que como hemos visto depende del tamaño de la glándula y de los orificios, que varían según la mujer y son muy pocas las que cuentan con esta capacidad debido a su anatomía. La imagen que transmite la pornografía del squirting es muy poco frecuente en la realidad, además de que en muchísimas ocasiones es simulada por la actriz que bebe grandes cantidades de agua para llegado el momento chillar mientras orina grandes cantidades.

Entonces ¿se puede entrenar para realizar un squirting ?

NO, no es algo que se pueda entrenar y aprender, o lo tenemos o no lo tenemosComo estamos viendo, eyacular es algo que depende de la fisiología de cada una. Sin embargo, con eso de que está de moda, son muchos los que van a intentar “asesorar” y vendernos la idea de cómo conseguirlo.

Lo que sí podemos hacer si tenemos estas glándulas y orificios desarrollados, es estimular esta zona a través del punto G y cuando notemos la sensación de ganas de orinar dejarse llevar para eyacular. Pero en la gran mayoría de los casos no van a ser grandes cantidades de líquido ni va a ser expulsado a chorros.

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Importante aclarar que la eyaculación femenina no está asociada con el placer y con orgasmos más placenteros. Tenemos que dejar de ver el sexo como objetivos a alcanzar que causan frustraciones si no se consiguen. Si nos dejamos llevar por las sensaciones y disfrutamos del camino durante la relación erótica, tendremos relaciones más satisfactorias donde el placer no estará medido en si he tenido un orgasmo o he conseguido eyacular.

LA MARCHA ATRÁS ¿ES UN MÉTODO ANTICONCEPTIVO?

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La marcha atrás o eyaculación fuera consiste en sacar el pene de la vagina segundos antes de eyacular, sin embargo las probabilidades de que funcione y así evitar un embarazo no deseado son bajas. Por tanto, no debe incluirse como método anticonceptivo ya que su práctica tiene muchos riesgos.

Aun así, la marcha atrás se ha usado para prevenir embarazos desde hace mucho tiempo, bien por falta de educación sexual y/o conocimientos o  debido a falta de recursos.

¿Cuáles son los motivos por los que no se considera un método anticonceptivo?

El líquido preseminal no contiene espermatozoides por sí mismo, pero al pasar por el mismo conducto que el semen (que sí contiene espermatozoides), pude arrastrar alguno de anteriores eyaculaciones, siendo muy fácil que esto ocurra y por tanto  siendo posible el embarazo aunque el hombre retire su pene de la vagina antes de eyacular.

Lo que sí puede provocar la marcha atrás son disfunciones sexuales, como problemas para controlar la eyaculación o la erección, al estar más pendiente de controlar que de disfrutar. La mujer con la marcha atrás depende totalmente del hombre, lo que hará que esté más pendiente de que la pareja controle la eyaculación, pudiendo generar tensión y problemas para llegar al orgasmo, en lugar de estar pendiente del resto de sensaciones de placer.

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No todos los hombres son capaces de controlar la eyaculación y los que son capaces de hacerlo no siempre (el 100% de las veces) tienen esa capacidad. ¡No nos dejemos llevar por frases como el “yo controlo”!, el estrés provocado por el miedo a que la pareja pueda eyacular dentro no es un buen aliado de la satisfacción sexual.

Tened en cuenta que las infecciones de transmisión genital pueden transmitirse con el líquido preseminal, solo los métodos de barrera (condón masculino y femenino) pueden evitar la transmisión de las mismas.

Son muchos los métodos anticonceptivos que puedes utilizar y que aportan la tranquilidad necesaria para poder disfrutar plenamente de las relaciones sexuales. No uses la marcha atrás para prevenir un embarazo no deseado y si lo haces, hazlo sabiendo que no es muy efectivo y que la posibilidad de embarazo existe.

La tasa de embarazos en un año entre las personas que utilizan la marcha atrás es de un 22%, esto significa una muy baja eficacia para considerarlo un método anticonceptivo. Por ejemplo, si lo comparamos con la píldora anticonceptiva que tomada de forma correcta tiene una eficacia que roza el 100% para evitar embarazos no deseados.

Si quieres saber cuál es le mejor método anticonceptivo, consulta con tu ginecólogo/a que te ayudará a elegir el que mejor se adapte a tu situación según tus necesidades.

SEXO ANAL: CONSEJOS PARA DISFRUTARLO

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El sexo anal se refiere a la práctica de introducir el pene (o juguete sexual) en el ano de la pareja. Se trata de una zona del cuerpo erógena ya que tiene muchas terminaciones nerviosas y por tanto, si se estimula adecuadamente, puede resultar tan placentero como cualquier otra práctica sexual.

PRÁCTICA TABÚ

El sexo anal sigue siendo una práctica tabú en algunas personas, muchas veces por falsas creencias como el respeto, vicio, homosexualidad, o bien por el posible dolor que pueda causar. En el sexo no hay mejores o peores prácticas, cada persona vive su sexualidad de forma diferente siendo cuestión de gusto de cada uno/a.

Las prácticas sexuales no definen la orientación sexual de la persona. El sexo anal puede resultar muy placentero en el hombre ya que a unos 3 cm de la entrada del ano se encuentra el punto P, que siendo bien estimulado puede causar un gran placer.

BUENA COMUNICACIÓN CON LA PAREJA

Es necesario que haya buena comunicación entre las personas que van a practicar sexo anal para que la experiencia resulte gratificante. Tenéis que estar de acuerdo y ¡hazlo porque de verdad te apetezca! No te sientas obligado/a por complacer a la otra persona, ya que es necesario estar muy relajado/a y con ganas de disfrutar. Si no es así es mejor dejarlo para otro día.

LIMPIEZA

Para mantener la zona limpia antes de realizar sexo anal, basta con que te laves la zona con agua tibia y jabón antibacterial. En cuanto a los enemas, permiten limpiar el recto  pero no se debe abusar de ellos ya que también eliminamos flora intestinal que protege el organismo. Por tanto, solo sería necesario limpiar los primeros pocos centímetros, lo que sería suficiente ayudándote con una pera anal.

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Muy importante el uso de preservativo para evitar infecciones de transmisión sexual. En el caso del sexo anal, el riesgo de transmisión es mayor, ya que es una zona con un mayor número de capilares que pueden romperse con más facilidad. ¡Siempre que vayamos a pasar del ano a la vagina o a la boca hay que cambiar el preservativo!

LUBRICACIÓN

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A diferencia de la vagina, el ano no lubrica ni se dilata de forma natural, por lo que es necesario utilizar lubricación para que no haya dolor durante la penetración. Podéis utilizar lubricantes de base de agua o de silicona, estos últimos son más adecuados para esta práctica ya que al no secarse son más duraderos. Además los hay específicos para el sexo anal con sustancias que ayudan a dilatar el ano.

PLUGS ANALES

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Para ir dilatando el ano de forma progresiva podemos utilizar los dedos, de manera que vayamos introduciendo primero uno, luego dos, siempre despacio y poco a poco. Otra forma de conseguir esta dilatación es a través de los plugs anales, ya que gracias a su forma cónica permiten ir dilatando de manera progresiva. Por tanto, los diferentes tamaños de plugs que podemos encontrar nos van a permitir no solo disfrutar de la experiencia, sino también dilatar antes de la penetración por parte de la pareja.

Otra diferencia con la vagina es que el ano puede absorber los objetos que introduzcamos, por eso es muy importante que si no queremos acabar en urgencias, utilicemos objetos que tengan una base o tope.

PUEDE QUE NECESITÉIS VARIOS INTENTOS, RECUERDA QUE EL OBJETIVO ES DISFRUTAR, ASÍ QUE NO TENGÁIS PRISA.