MITOS DEL AMOR ROMÁNTICO

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¿Qué es lo primero que se nos viene a la cabeza cuando pensamos en el amor?

Cuando empezamos a tener nuestras primeras relaciones de pareja estamos influenciados por la noción del “amor romántico” dominante en nuestra sociedad. Esta visión idealizada del amor, excesivamente romántica y que aprendemos desde la infancia a través de películas, series, canciones, libros, etc.  legitiman la idea de posesión del otro e incluso la creencia de que en el amor hay que sufrir y aguantar cualquier cosa con tal de que la persona amada se mantenga a nuestro lado. Una idea de amor basada en la felicidad solo cuando se tiene pareja y en la estabilidad eterna aún cuando las cosas no van bien.

El amor es como un mito que todo lo justifica y todo lo puede. Estos mitos del amor romántico se basan en la ideología de género, donde el hombre debe proteger a la mujer, otorgando el papel de dominante a ellos y de sumisas a ellas. Si para mantener una relación de pareja tenemos que sufrir o pagar un alto coste, no estamos en una relación sana. Amar no implica sufrir. Además de pareja, somos personas individuales con nuestra metas, proyectos, aficiones, opiniones, etc. que elegimos compartir en un momento determinado con otra persona para construir una vida en común.

Algunos de los mitos románticos son:

Sin ti no soy nada: en las relaciones afectivas saludables cada uno/a tiene también su propia vida y espacio. Elegimos compartir experiencias con una persona que nos aporta y suma también sus propias experiencias, lo cual enriquece a la pareja. No somos la extensión de nadie, elegimos a alguien para compartir un proyecto de vida en común sin por ello perder la individualidad.

El amor todo lo puede: como si fuese la solución a todos los problemas que puedan surgir en la pareja. Creencias como “el amor siempre gana, hay que aguantar y perdonar por amor”, nos hacen quedarnos en relaciones en las que no somos compatibles con la otra persona o lleguemos incluso a tolerar actitudes de maltrato. Creemos que por ese poder del amor, la otra persona cambiará y nos tratará como nos merecemos, sin embargo hay veces que debemos tomar la decisión de alejarnos.

El amor verdadero implica sufrimiento: falsas creencias como “quien bien te quiere te hará llorar” nos llevan a normalizar el sufrimiento en las relaciones. El amor debe sumar, aportarnos cosas nuevas, no anularnos como personas o limitar nuestra vida social. El amor se basa en la igualdad, en el respeto mutuo y nunca en el abuso. En las relaciones se discute y aparecen muchas emociones que debemos aprender a gestionar, no por ello debemos aguantar lo que sea o atacar a la otra persona. Discutir forma parte de la relación y aprender a hacerlo de forma constructiva hace mejorar y crecer la relación.

No se puede ser feliz sin pareja: Tener pareja es una posibilidad más. El amor no puede ser lo único que de sentido a nuestra vida, es una parte más de la vida y no podemos obsesionarnos con la idea de que hasta que no encontremos a alguien no seremos realmente felices. Tener pareja es una elección personal y se puede ser igualmente feliz sin tenerla.

Es mío/es mía: El amor tiene que ver con la libertad y la independencia, el amor no es posesión y por tanto no poseemos a las personas que amamos. Se suele confundir control con amor, cuando no tiene nada que ver. En el amor no hay un dominio de uno/a sobre otro/a, aunque nos apetezca mucho estar con esa persona, también nos apetece hacer muchas otras actividades y estar con otra gente como personas individuales que somos.

Solo hay una media naranja para cada persona: No existe ninguna media naranja (somos 7.500 millones de personas en el mundo) para cada uno/a. Conocemos a  personas con las que decidimos tener una relación en un momento determinado porque nos sentimos atraídas, compartimos gustos y valores, etc. Sin embargo, a lo largo de nuestra vida podemos sentirnos atraídas por muchas otras personas con las que podríamos iniciar una relación. Por otro lado, la idea de que somos medias naranjas, nos hace creer que estamos incompletos y necesitamos encontrar a otra media naranja que nos complete.  Ya somos “naranjas enteras”, personas completas que decidimos compartir nuestra vida con alguien que elegimos según las características que busquemos.

Los celos demuestran amor: Tener celos no es una muestra de amor ni de querer mucho a otra persona. Los celos se relacionan con la falta de autoestima, inseguridades, miedos y dependencia. Cuando estamos con alguien es porque elegimos libremente estar con esa persona, siendo la confianza un pilar fundamental en una relación sana.

El amor verdadero es eterno: cambiemos el “juntos para siempre” por el “juntos hasta que nos queramos”. El amor no tiene por qué durar toda la vida, siendo muy frecuente que las parejas rompan. Elegimos libremente compartir un proyecto de vida con alguien porque nos queremos, pero en algún momento algún miembro de la relación pueden tomar la decisión de no querer continuar y debemos respetarlo.

Por tanto, el amor no tiene nada que ver con estos mitos del amor romántico, EL AMOR ES IGUALDAD, LIBERTAD, RESPETO, COMPRENSIÓN, COMUNICACIÓN, COMPROMISO, NEGOCIACIÓN, ETC.

3 comentarios en “MITOS DEL AMOR ROMÁNTICO”

  1. Yo he padecido alguno de esos mitos, y he usado padecido precisamente para dar a entender que me parecen insanos. Ahora, más de cuatro décadas después, me gusta pensar que estoy curada y libre de pensamientos tan absurdos. Pero respecto al apartado de los celos. Hay una diferencia entre sentir ciertos sentimientos involuntarios de celo, de posesividad, llevando la procesión para dentro, no como una muestra de sentir afecto por la otra persona sino como una confirmación de los propios sentimientos hacia la otra persona. Es un impulso visceral. Lo otro, la manifestación de los celos -sea a través del chantaje emocional o la violencia psicosexual- no creo que pinte nada en los asuntos del amor, y es un comportamiento más bien ligado a la educación y los estereotipos que conllevan la creación de unas expectativas tóxicas.

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    1. Son creencias muy arraigadas con las que crecemos, por eso la importancia de una buena educación afectiva y en igualdad. En cuanto a los celos, son una emoción por el miedo de perder a alguien que se quiere, por lo que puede ser normal sentirlo en determinadas situaciones. Como dices, el problema no es la emoción porque no podemos elegirla, lo que hay que aprender es la forma en que se gestionan estos celos y ante qué situaciones aparecen.

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